Ya ni siquiera hizo falta utilizar el “ramal que para, ramal que cierra” para desprenderse de los Trenes Argentinos. 

 

El vocero Manuel Adorni anunció que el Gobierno privatizará la empresa Belgrano Cargas, en el marco de lo que establece la Ley Bases, “en lo que sera la primera privatización de una empresa ferroviaria”. Segundos después de que finalizara, la ” Oficina del Presidente” emitió un comunicado para confirmar la noticia en el que se hace eje enlos “gastos” del Estado nacional para mantener el servicio. Sobre la importancia en materia de infraestructura, seguridad vial y exportaciones que implica tener una línea ferroviaria de cargas, bien gracias.

“Sin la intromisión inútil del Estado el Belgrano Cargas va a aumentar su competitividad”, dijo Adorni en conferencia de prensa, con una misma creencia que en los años noventa Argentina se desligó de su red ferroviaria.

En el texto, el Gobierno explica que los 7600 kilómetros de vía que opera la empresa “serán concesionadas a privados, manteniendo rieles y tierras como propiedad del Estado Nacional”. La excusa para la privatización es que el año pasado “todos los pagadores de impuestos de la Argentina debieron aportar 112 millones de dólares para su subsitencia”, pero que “transporta hace 15 años la misma cantidad de toneladas” cuando la producción agropecuaria “se sextuplicó” en los últimos 50 años.

Nada mencionaron en el comunicado que a la empresa que gane la concesión se le habilitará el cobro de peajes para su propia ganancia -el Estado debe encargarse del mantenimiento de rieles, un ítem sumamente caro- ni sobre qué va pasar con los trabajadores de la empresa estatal.